sábado, 27 de noviembre de 2010

NANOÉTICA, EDUCACIÓN VITAL

Ayer culminó el III Congreso Internacional de la REDBIOÉTICA UNESCO para América Latina y el Caribe, un evento realizado conjuntamente por las universidades Nacional de Colombia y El Bosque:
Bioética en un continente de exclusión: de la reflexión a la acción

A continuación amplío un resumen de mi intervención.
De las denominadas tecnologías emergentes, la nanotecnología es la que más expectativas ha generado. Ella también forma parte de las tecnologías convergentes, las cuales se combinarían en una crucial y controvertible sinergia “para mejorar la máquina humana”. Estas últimas suelen agruparse en 4, las cuales a la postre se encuentran estrechamente relacionadas: nano- y bio- tecnologías; tecnologías de la información y (tecnociencias) cognitivas. Son rigurosamente tecnociencias, no ciencias o tecnologías a secas. El acrónimo NBIC reúne las cuatro palabras, clave de la convergencia que da lugar a un pensamiento divergente: nano, bio, info y cogno. La ONG ETC (erosión, tecnología y contaminación) acuñó un nuevo acrónimo: BANG, para referirse a bit, átomo, neurona y genoma, en un contexto crítico sobre lo que se puede hacer con todas ellas; sus críticas están consignadas en el documento Little Bang, por contraposición al Big Bang, aquel que posteriormente diera lugar en nuestro planeta al Primer Amanecer Molecular. El Segundo Amanecer Molecular que ahora se anuncia tiene dos caras: de no manejarse adecuadamente, según algunos, podría convertir la tierra en un horrendo infierno para la mayoría de las especies vivas que la pueblan; para los optimistas, por el contrario, podría ser el Paraíso Terrenal. De las tremendas contradicciones que surgen y surgirán, conflictos morales, sociales y culturales de todo tipo, se acuñó hace tres años la palabra nanoética, con revista periódica a bordo (NanoEthics, de fácil acceso virtual). La neuroética es más antigua y también tiene su revista, Neuroethics, de la misma empresa editorial que la anterior. El Dr. Rodrigo Pardo en su clara y brillante exposición nos ilustró a los neófitos sobre estos apasionantes e inquietantes aspectos. No se ha precisado muy bien el significado del término ética en esos contextos, aunque se sugiere que hay una relación biunívoca: para y desde. Hay que agregar el con de la inclusión.
Insisto en que la palabra nanotecnología no es la más adecuada para referirse al panorama global del Nanomundo NBIC. Es apenas lógico que haya divergencias, pues ni siquiera hemos podido ponernos de acuerdo sobre la ética a secas. Personalmente considero al ETHOS como el gran mediador entre la ética y la política en el sentido aristotélico. Es de vital importancia que lleguemos a unos acuerdos o negociaciones sobre el neoethos desde esta perspectiva integradora biunívoca, NBIC↔ETHOS, convergente y divergente a la vez.
Es quizá con el prefijo nano con el que podría designarse el mayor grupo de elementos compartidos en los diversos campos que se condensan en NBIC o BANG, dependiendo del punto de vista, con una característica común: pequeña escala, cuando no unidad fundamental. Recuérdese que el nanómetro, la unidad de medida en la nanoescala, es la milésima de la milésima de la milésima de metro, o más sencillo, en nomenclatura científica, diez a la menos nueve metros.
Recientemente hemos sugerido el término bionanoética para referirnos a un campo más específico que el supuesto por la nanoética (Giraldo, 2010). Antes habíamos propuesto el de nanomundo para tratar de abarcar no solamente los artefactos y dispositivos sino todos los diminutos, algunos de ellos presumiblemente vivos como los nanobios (véase http://www.atlantidaellibro.com/nanobios-la-forma-de-vida-mas-diminuta/; sitio visitado el 27/11/2010) o fósiles como las nanoarqueobacterias, objetos que pueblan lo pequeño por encima de la escala atómica y todo este conjunto de nuevas disciplinas, tecnologías, profesiones, industrias y empresas que surgirán de una revolución apenas en ciernes (Giraldo et al., 2007).
A modo de conclusión quiero agregar que es urgente encontrar espacios, cada vez más escasos por extrañas paradojas del desarrollo, para la reflexión y la acción, para la planificación responsable y solidaria, para pensar en el «desarrollo a escala humana», como sugiere Max Neef. Entra en juego así el aporte de las ciencias sociales, de las ciencias humanas, de las neurociencias, de las ciencias del comportamiento y de la cognición, (también las de la información y de la comunicación, hoy reducidas vergonzosamente a tecnologías) al lado de las ciencias de los materiales de todo tipo; se hace indispensable un conocimiento integrado e integrador que nos ilumine, si se quiere, el camino a seguir, las decisiones a tomar. Lo que podamos hacer con la nanotecnociencia depende única y exclusivamente de nosotros, los humanos.
Propongo, entonces, que la nanología, un término más amplio e incluyente, sea en verdad un campo transdisciplinario e interdisciplinario que explore, estudie y analice no solamente las nanociencias, las nanotecnologías y sus productos sino también sus implicaciones de todo tipo, entre ellas las ambientales, económicas, filosóficas, ontológicas, metaéticas y metapolíticas, sociales y culturales en general.
Cuando nos decidamos a reflexionar de manera más sincera y profunda sobre la posibilidad de ese «nuevo amanecer molecular», un mundo en el cual todas las especies puedan convivir hasta cuando se extingan por razones diferentes a las que nosotros mismos provocamos, el bionanoethos permitirá no solamente encauzar la preocupación y la participación crecientes por las formas incontrolables en que la manipulación sobre el nanomundo afecta a todas las especies, sino también proponer las soluciones que nuevos conocimientos integrados e integradores puedan aportar. La información cuántica se habrá despojado de mucha de su virtualidad para convertirse en algo más real y cotidiano, a lo mejor generando espacios para la «tercera cultura» que visualizara C.P. Snow. Entonces sí que habría «mucho espacio en el fondo», como diría R.P. Feynman.
Referencias:
Giraldo, J. (2010). De la nanotecnología a la bionanología y la bionanoética. En Innovación, memorias de la Cátedra José Celestino Mutis, II Semestre de 2008. Bejarano, P.J., et al., editores. Pg. 455. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.
Giraldo, J. et al. (2007). Nanotecnociencia, nociones preliminares sobre el universo nanométrico. . Bogotá, Ediciones Buinaima.

domingo, 21 de noviembre de 2010

"A TODO VAPOR" no basta para cambiar la educación

HABRÁ QUE IR MUCHO MÁS RÁPIDO.
Habrá que ir por lo menos al doble de velocidad, si no se quiere permanecer en el mismo lugar.

El símil de las locomotoras jalonando el Plan de la Prosperidad Democrática no es el más adecuado. Eso estaría bien para la época de la Revolución Industrial. Hoy se habla de la Sociedad del Conocimiento y de la Era de la Información. Si bien esos términos han aparecido en los discursos oficiales, no solo corren el riesgo de quedarse en las frases convencionales sino de volverse obsoletos, a menos que se imprima mayor velocidad a las acciones que deben seguir a las palabras.
Por ahora no me detendré en tres de las locomotoras que deberían haber llegado a su destino desde hace muchos años. El problema del agro y de la infraestructura del transporte, entre otros, son asuntos que deberían haber sido resueltos en las administraciones anteriores. Aceptemos que NUNCA ES TARDE para decidirse a resolverlos y que la Prosperidad Democrática logre tan importante cometido. Lo de la vivienda será siempre un problema al que se le estará dando soluciones con gran rezago.
Críticas no fácilmente descartables han llovido sobre las propuestas de explotación minera y de recursos energéticos, particularmente desde el punto de vista del medio ambiente y del valor agregado que se le vaya a dar a los productos de esa explotación.
Me concentraré en próximas columnas en la última de las locomotoras, la de los sectores basados en la innovación, la más importante para el caso. La innovación no se da de la noche a la mañana. La estrategia pasa por una adecuada educación, más claramente, por una suficiente financiación de la educación y una moderna concepción de la escuela.
El énfasis que desde el Ministerio de Educación y desde la Presidencia de la República se ha puesto en el plan de educación va sobre la calidad. En ello todos estamos de acuerdo. También estamos de acuerdo en que el punto de partida ha de ser la puesta en marcha de un Gran Plan Nacional de Formación para Docentes y Directivos Docentes.
Hay dos preguntas o inquietudes que solo los próximos meses,vale decir en 2011, empezarán a aclararse: i) ¿Qué entiende el MEN por una educación de calidad? ii) ¿Cómo va a ser financiada la educación de calidad en los estratos económicamente inferiores de la población?
En los próximos días comentaremos sobre el problema de la conectividad; de momento anticipamos que se nos antoja como si se estuviera examinando el asunto con esquemas tecnológicos de la pasada década.
Volveremos también a los temas de moda: Sociedades del Conocimiento y Era de la Información. Los dos conceptos hay que revaluarlos a la luz de los vertiginosos desarrollos que se han dado en ciencia y tecnología a lo largo de esta primera década del siglo XXI en los países desarrollados.