viernes, 25 de junio de 2010

LA VERDADERA UNIDAD NACIONAL

De poco nos sirve que haya unos pocos que entiendan y sepan mucho mientras la mayoría no sabe o no entiende lo que sucede en su territorio. Desarrollar colectivamente una conciencia que nos permita entender la realidad para transformarla, es indispensable para derrotar al sistema más poderoso que se ha creado en la historia y que nos está llevando al suicidio y a la destrucción del planeta por la codicia en la que se basa.

Esta sabia frase fue tomada de un reciente boletín de ACIN, una asociación indígena. Se dicen tantas verdades en tan poco espacio, que bien vale la pena desmenuzar cada una de ellas. Quisiera recrear 100 años de historia de Colombia, o más bien 200. E imaginar lo que podría ocurrir si nos preocupáramos en entender lo que está pasando. Lo que viene ES MÁS DE LO MISMO, lo más desconcertante es que son los mismos con las mismas. Doscientos años de historia, de vida republicana, celebrando el triunfo de los pocos que ostentan el poder. Con la propuesta del nuevo Presidente de los colombianos me acordé de aquel famoso ensayo escrito por William Ospina hace unos 14 años. El título original fue:
El Proyecto Nacional y la Franja Amarilla

Finalmente se publicó en forma interrogativa: ¿Dónde está la franja amarilla? y se extendió después, con algunos ensayos más, del mismo corte, reimpreso por el Grupo Editorial Norma en septiembre de 2000. Me gusta esa fecha porque marca una década. Conocí del texto en 2004, cuando se conmemoraba una década del Informe Conjunto de la Misión de Sabios. Como resultado de la celebración renació Buinaima. Hoy no voy a ahondar sobre el Proyecto ETHOS Buinaima. Ospina se refiere a menudo a esa ancha franja de nuestro tricolor, cada vez más ancha, pues el número de pobres, excluidos y desprotegidos, es mayor. Se dice que la educación llega cada día a más gentes, pero la que se requiere se reserva a unos pocos. Se dice lo mismo de la salud, pero quien de veras quiere un buen servicio debe pagarlo de su bolsillo.
ASÍ QUE LA VERDADERA UNIDAD NACIONAL LA DEBEMOS CONSTRUIR NOSOTROS, LOS DE ABAJO.

Muchos jóvenes, conscientes de esta paradoja, se ilusionaron con LA CINTA VERDE. (A mí también me ocurrió... pero me pasó rápidamente.) Con todo el respeto y admiración que me merece Mockus, con la impresión que me causa la inteligencia de Fajardo y la devoción que inspira la dedicación de Lucho Garzón, debo confesar que la alianza era demasiado infundamentada e insustancial para que lograra propósitos a largo plazo. (De Peñalosa, por esta vez prefiero no opinar.) ¿Quiénes son los que van a construir la verdadera unidad nacional? Creo que son los jóvenes, la nueva generación que se ilusionó con la cinta verde, pero que por fuerza de la circunstancia van a tener que ingresar a la franja amarilla. Esa generación ya no puede confiar en un líder, por carismático que les resulte, sino en la fuerza de su propio poder... el de la información. Pero no en la información de los tradicionales medios de comunicación, sino en la información que ellos mismos pueden producir y controlar... para transformar el mundo en que les va a tocar vivir.
Desarrollar colectivamente una conciencia que nos permita entender la realidad para transformarla

Esa realidad es la nuestra, la de Colombia como país latinoamericano. Releamos a Ospina, o mejor, retomemos la pregunta con que empieza su análisis:
Hace poco tiempo una querida amiga norteamericana me confesó su asombro por la situación de Colombia. "No entiendo -me decía-, con el país que ustedes tienen, con el talento de sus gentes, por qué se ve Colombia tan acorralada por la crisis social; por qué vive una situación de violencia creciente tan dramática, por qué hay allí tanta injusticia, tanta inequidad, tanta impunidad- ¿Cuál es la causa de todo eso?"

...y volvamos a la recomendación del texto de ACIN, tomada de la dialéctica materialista: ENTENDER LA REALIDAD PARA TRANSFORMARLA. Ese es el gran paso que tiene que dar la nueva generación para hacer de Colombia el país que se merece. Si quiere saber más sobre la realidad de ahora, empiece por examinar la de hace 50 años, cuando nos engañaron con la unidad del Frente Nacional:
"El país que surgía de aquella catástrofe no era sin embargo el mismo. Millones de campesinos expulsados por la Violencia llegaban a las ciudades buscando escapar al terror y a la ruina. Lo que Gaitán había procurado impedir se cumplía ante la indiferencia de los poderosos y la frialdad de los eruditos. Había cambiado el cuadro de la propiedad sobre la tierra, los terratenientes habían pescado en río revuelto, se habían invertido los índices de población urbana y de población campesina, las ciudades crecían inconteniblemente, Colombia tenía muchos menos propietarios que antes, y un oscuro porvenir de miseria y de desempleo se cernía sobre las nuevas muchedumbres urbanas. En ese panorama el Frente Nacional mostró al país sus innovaciones. Como si el peligro para Colombia no fueran los partidos tradicionales que la habían desangrado, y blandiendo abiertamente la amenaza de un posible retorno de la Violencia que sólo ellos podían provocar, repartió el poder entre liberales y conservadores y prohibió en el marco legal toda oposición política. Confirmó al Estado, previsiblemente, como un instrumento para garantizar privilegios; sólo permitió la iniciativa económica en el ámbito de las clases, familias y empresas tradicionalmente emparentadas con el poder, y cerró las posibilidades de acceso a la riqueza a las clases medias emprendedoras, persistiendo en la política de negar el crédito y la capitalización a las clases humildes. Finalmente, fue incapaz de garantizar fuentes de trabajo para las multitudes que seguían llegando a los grandes centros urbanos, les cerró a los pobres la posibilidad de acceso a niveles mínimos de vida y condiciones mínimas de dignidad, permitió el crecimiento y la proliferación de cinturones de miseria alrededor de las ciudades, y persistió en la vieja actitud señorial de no considerar que el Estado tuviera deberes frente a los pobres, de modo que le bastó con estimular campañas privadas de caridad. Nadie podía advertir entonces que en el auge de campañas como El Minuto de Dios, las granjas de beneficencia y las "teletones", con enorme despliegue y difusión, lo que se ocultaba era la incapacidad o la indiferencia del Estado para cumplir prioritarios deberes sociales, y su creciente hábito de dejar en manos de los particulares no la solución, sino el esfuerzo por mitigar los dramas de la pobreza y del desorden social. Todo lo que somos socialmente desde entonces es fruto del Frente Nacional. ..."
(El texto original de Ospina lo pueden tomar de:
http://www.galeon.com/ojosabiertos/aficiones1610067.html

viernes, 11 de junio de 2010

EDUCACIÓN PÚBLICA DE CALIDAD

(Conclusiones: por la defensa de una educación pública de alta calidad, con cobertura universal y adecuadamente financiada por el estado

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo para cerrar la Audiencia Pública “La financiación de la universidad: análisis de los impactos de la Ley 30 de 1992”, Salón Boyacá del Capitolio Nacional, 20 de mayo de 2010.
Comentarios adicionales en el siguiente blog.)

Quienes están aquí en representación de la academia y quienes nos escuchan en sus universidades o en sus casas, hemos llegado al final de este evento. Empiezo agradeciendo muy especialmente a la senadora Gloria Inés Ramírez, quien por alguna urgencia debió ausentarse del recinto y no pudo acompañarnos hasta el final. También muy especialmente a la Federación de Profesores Universitarios, que jugó un papel clave en la organización de la Audiencia y, por supuesto, a la Multiestamentaria Universitaria Nacional, que congrega a organizaciones de estudiantes, profesores y trabajadores de las universidades, por todo el respaldo que nos han brindado.
A manera de conclusión, procedo a hacer unas cuantas reflexiones que no pretenden expresar el pensamiento de todos los que estamos aquí, sino un poco las mías, porque este es un foro que no apunta a sacar una posición detalladamente unificada distinta del tema que nos congrega en defensa de la educación pública y su adecuada financiación, su alta calidad, su cubrimiento universal, etcétera.
Voy a hacer entonces un par de comentarios que nos sirvan para concluir. Primero, en un tono muy cordial, una reflexión que le hacía yo aquí a mi colega, el profesor Gonzalo Arango. Los contenidos de las ponencias dan fe de un alto nivel, pero me queda solo una reflexión y la hago en tono cordial: ¿sí le estamos llegando a la gente? Quienes nos están escuchando ¿sí nos logran seguir lo que estamos reflexionando? O de pronto, si nos ponemos tan ambiciosos en los asuntos primordiales del contenido, en general muy bien planteados, ¿logra seguirnos el auditorio? Sería un tema que les dejaría a ustedes de reflexión, sobre todo para eventos que como este cumplen un papel tan importante en la popularización de las ideas. Estos no son eventos tanto para profundizar la temática, aun cuando también lo sean, sino que deberían ser eventos más para lograr que una ama de casa, un celador de un edificio, que son los que suelen vernos, capten de qué se trata. Simplemente lo dejo como una reflexión, además muy propia de la Academia: aspiremos no solo a decir lo que hay que decir, sino a que se nos entienda.
Oídas las distintas ponencias, queda claro que los recursos que el gobierno está proponiendo mediante la reforma de la Ley 30 son por completo insuficientes. La crisis es supremamente grave. Es una crisis estructural. La plata que se ofrece es como un baldado de agua en un gran incendio, que seguirá después de esta norma, si es que finalmente se aprueba como está o como la presentó el gobierno. Seguirá habiendo un problema financiero gravísimo en las universidades públicas. Es importante dejárselo claro al país y enfatizarlo, porque si no, el gobierno va a continuar engañando a la ciudadanía.
La segunda idea en la que creo que hay también coincidencia es que el sistema está organizado para promover un tipo específico de educación, el de la concepción del uribismo, con la que muchos tenemos muchas divergencias, entre otras cosas, porque aquí todos defendemos la libertad de cátedra y de investigación y de pensamiento en la universidad. Luego nos parece absolutamente inaceptable, y en eso quiero coincidir con el rector Wasserman, de la Universidad Nacional, que tras la carnada de unos pesos se atente contra la soberanía nacional y al final contra la autonomía y la libertad de pensamiento y de cátedra. No los defendemos por un prurito de tipo político. Sin libertad de cátedra, de investigación y de pensamiento no hay avance científico. Terminamos por una u otra vía en instituciones de tipo confesional que son la negación del proceso del conocimiento. En este sentido, la contradicción hay que explicarla a fondo, porque es supremamente grave lo que está planteando el gobierno nacional.
En el tercer gran aspecto señalaría que la propuesta que está haciendo el gobierno puede sonar paradójica: porque darle unos pesos a la universidad es parte de la política de privatización. Miren ustedes las contradicciones. Lo que se viene haciendo es parte de la política de privatización, que no es solo un problema de que haya un peso más o un peso menos, sino un conjunto de cosas. Una universidad pública mal financiada, como lo va a estar aun si se aprueba la Reforma, con unos cuantos pesos más, siempre tendrá que avanzar por el camino de la privatización no solo en lo que tiene que ver con el detrimento de la calidad, propio de la privatización, sino con, por ejemplo, subir las matrículas de los pregrados y los posgrados, particularmente, el déficit en investigación, en bibliotecas, en la calidad de los docentes. En esto no debemos desenfocarnos. Ese es el propósito. Es un poco el símil con que suelo explicar Familias en Acción o los carnés del Sisben: son la carnada que el pescador pone en la punta del anzuelo para poder sacar adelante su objetivo, que no es otro que convertir el pez en pescado. El gobierno no nos da unos cuantos pesos porque quiera la universidad pública, sino porque no la quiere. Miren lo paradójico. De la misma manera que no les da a los pobres Familias en Acción porque los quiera mucho sino porque no los quiere. Solo persigue mantenerlos embobados y desempleados y empobrecidos, y por eso les tira por ahí unos menguados subsidios.
Dentro de esta misma problemática, pienso que hay que hacer un esfuerzo grande para explicar el punto del Icetex. Es lo mismo. Es también la carnada con la cual se impone la privatización. Le dicen a la gente: les damos un crédito del Icetex, y resulta que lo que están haciendo es negándoles el derecho a la educación pública gratuita. Lo que oculta el crédito es que le están arrebatando ese derecho, y el ciudadano termina agradecido porque le quitaron el derecho a tener educación pública gratuita y de alta calidad. Es exactamente al revés de como ellos lo presentan. Hay que enfatizar en este criterio como enfoque general del problema del Icetex. Repito, no lo hacen porque nos quieran, sino porque no nos quieren. No lo hacen para desarrollar al país, sino para no desarrollarlo. Y subrayemos el otro aspecto, también parte de la demagogia, porque por definición los pobres están excluidos del sistema financiero. Un pobre llega a un banco y el gerente llama a la policía, digo yo un pobre de verdad, porque hay clases medias bien trajeaditas y afeitadas a las que tal vez no les pase nada cuando entren a un banco, pero a los pobres de verdad los saca la policía, si es que el perro del celador no les ladra desde la esquina. Esta es la realidad y hay que explicarla con toda franqueza. Y a las capas medias las esquilma el capital. Se aprovecha de esa circunstancia para financiarles, por norma, una educación de mala calidad.
Todo lo anterior debe enmarcarse en el contexto del Tratado de Libre Comercio. Puse un ejemplo que es bueno, el del doctor Antanas Mockus, cuando explica para qué es el TLC con la Unión Europea: para especializarnos, dice él. No para especializarnos en transbordadores espaciales, o en satélites de comunicaciones, o en ingeniería genética, sino para especializarnos, como gran gracia, en flores. No olvidemos que toda la parte compleja de la genética se hace en Europa. Hoy ya eso se está importando. Aquí lo único que le ponemos es esa mano de obra paupérrima, semiesclavizada, de unas mujeres a las que contratan, no por tener los dedos más finos como dice la propaganda, sino porque suelen trabajar más barato y porque están sometidas con mayor rigor en una sociedad como la nuestra.
Y por eso entonces este modelo educativo es el modelo de la mediocridad y el que se ajusta de manera perfecta a la mediocridad de país que nos están montando, un país subdesarrollado y especializado en minería como en los tiempos de la Colonia española, con 70 por ciento de desempleados y subempleados, con concentración de la riqueza a niveles que nos avergüenzan ante el mundo, con Índice de Gini en concentración de tierra rural que ya casi es el peor que pueda concebirse en toda la Galaxia. Esta es la batalla en la que estamos empeñados.
Concluyamos insistiendo en la importancia de la lucha que todo el movimiento estudiantil democrático de las universidades viene haciendo, particularmente contra este Proyecto de Ley. La movilización es la clave. Hay que movilizar a la sociedad entera, a los estudiantes, a los profesores, a los trabajadores, en defensa de la educación pública y de las concepciones en las que en general coincidimos todos aquí. Movilización en el trámite del Proyecto de Ley, movilización de distintos tipos y, sobre todo, movilización civil, democrática, civilista. Es la fuerza del número, además de la fuerza de nuestras razones, lo que nos terminará dando la fuerza suficiente para sacar adelante nuestros puntos de vista.
Termino agradeciéndoles nuevamente en mi nombre y en el de la senadora Gloria Inés Ramírez, del Polo Democrático, su asistencia a todos ustedes, a los ponentes, a quienes nos acompañaron, a todos los colombianos que nos han escuchado en distintos sitios. Y por último, al Congreso de la República, al Canal Institucional y al Canal del Congreso, por las facilidades que nos han prestado.

domingo, 6 de junio de 2010

Ni Santos... ni Mockus...

Ni Santos ganó las elecciones, ni Mockus las perdió
(El título fue tomado de la columna virtual de Emma Flood:
http://www.eltiempo.com/blogs/el_analisis_de_emma/2010/06/ni-santos-gano-las-elecciones.php)
El ganador fue Uribe.
Diría que quien perdió fue Colombia, así, en forma personalizada.
Con un presidente invitando a votar por su candidato y descalificando al otro.
Con unos escándalos como nunca antes se había visto en la historia reciente.
Con una reforma en salud SUI GENERIS, y otra propuesta en educación IGUAL.
Con un ejército que necesita de la guerrilla para sobrevivir y una guerrilla que necesita de los paras, de los narcos y otros grupos delincuenciales para equilibrar fuerzas.

¿Mas qué tal si nos proponemos entre todos los colombianos modificar las cosas?
Sé que eso no será posible en el corto plazo. Pero me queda una inquietud:
Los comentaristas de prensa escrita (parte de la hablada, salvo en general la TELEVISA-DA) en su mayoría han denunciado los escándalos de corrupción, la parapolítica, la participación en política del PRE... (¿vamos a construir el PRI colombiano? Ya tenemos TELEVISA.) etc., etc.
Esa Colombia pensante, con mayor razón la que se mueve en la academia, con excepciones también válidas, como corresponde a una democracia representativa, sabe que nos espera más de lo mismo... ¿hasta cuándo? ¡Hasta que digamos basta!
Yo tengo una propuesta que va más allá de la conmemoración de los bicentenarios 2010-2019: UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN SIN EXCLUSIÓN, UNA PROPUESTA EDUCATIVA - EQUITATIVA - PARTICIPATIVA.
Sobre ese tema seguiré insistiendo más allá del 20 de julio, cuando se posesionará una bicámara como la anterior, y del 7 de agosto, cuando se posesionará un presidente... COMO EL ANTERIOR, con una diferencia: un asesor que es el anterior (ya Uribe se lo advirtió públicamente: estará ahí en la sombra... o litigando).