domingo, 2 de octubre de 2011

LA NUEVA ALIANZA EN EL SIGLO XXI

Recientemente tuve oportunidad de asistir al lanzamiento de una nueva serie
Ediciones Desde Abajo: Ciencia y Sociedad.

Se inició con la segunda edición de
TERMODINÁMICA Y COMPLEJIDAD
de Carlos Eduardo Maldonado.
El subtítulo, muy sugestivo, señala el carácter divulgativo de la obra:
Una introducción para las ciencias sociales y humanas.
Quienes conocieron la primera edición saben que este libro es un buen ejemplo del indispensable diálogo entre las dos culturas, día tras día más difícil, puesto que las ciencias, las naturales y las humanas o sociales, cada una por su lado, se han hecho cada vez más complejas; mientras que el lenguaje de las primeras se vuelve más formal, el de las segundas se torna más abstracto. Por paradójico que resulte, son precisamente las Ciencias de la Complejidad las que nos acercarán a un diálogo real y sincero.

Continuando la propuesta de Charles Pierce Snow contenida en Las dos culturas, John Brockman ha dado un cierto impulso a la Tercera Cultura con un selecto grupo de intelectuales. Pero quien verdaderamente dio lugar a ese nuevo humanismo fue Ilia Prigogine, particularmente con LA NUEVA ALIANZA, escrita con la colaboración de Isabelle Stengers. El texto de Maldonado permite una incursión a esa Nueva Alianza desde otro punto de vista.

Pierce fue físico, químico y escritor, pero terminó siendo lo último.
¿Quién no sabe que Ernesto Sábato se graduó como físico nuclear? Los horrores de la guerra le convirtieron en uno de los más descollantes miembros del club, del boom latinoamericano, aunque wikipedia lo ignore.
Albert Einstein escribió muchas obras de divulgación científica, aunque su clásico Significado de la relatividad no es propiamente para legos. Muy diferente, por sencillo y ameno, es el texto que elaboró conjuntamente con Leopold Infeld, La evolución de la física. Durante sus últimos años, crítico incansable de la guerra, Einstein escribió varios ensayos de corte filosófico.
Carl Sagan y otros científicos de las mal llamadas ciencias duras, siguiendo el ejemplo, han hecho lo mismo, y es eso lo que queremos destacar con esta nota.

No me referiré aquí a la Tercera Cultura o el Nuevo Humanismo en el Nuevo Orden Mundial, en el contexto universal. Me limitaré al caso colombiano. En forma completamente fortuita, por estos días en que se pone en tela de juicio el límite de velocidad impuesto por Einstein, la Carrera de Física (pregrado le llaman) de la Universidad Nacional de Colombia, pionera en nuestro país, cumple sus primeros cincuenta años. Ha habido muchos esfuerzos y tal vez pocos logros para que a la física se le otorgue en nuestro medio el status de ciencia aplicada que también tiene en todo el mundo, paralelo al de ciencia básica, quizá la más fundamental. Sea esta observación solo un pretexto para señalar que, al igual que otras ciencias básicas, la física nos ayuda a adelantar con mayor profundidad el diálogo a que hemos hecho referencia. Distingo entre ciencias de la complejidad y pensamiento complejo. El diálogo exige, de una y otra parte, entender el lenguaje del lado opuesto. Maldonado ha hecho una excelente labor en esa dirección.

En modo alguno sugiero que mi trabajo personal sea prototipo, pero quizá sirvan de ejemplo tres actividades que mi Alma Máter me ha permitido adelantar. A una de ellas, el Proyecto Ethos Buinaima, me he referido en repetidas ocasiones (esta columna es prueba de ello). En esta tarea he sido secundado por un selecto grupo de personalidades que se identifican con la urgente necesidad de conformar en Colombia un nuevo ethos cultural.
Las otras dos son más académicas, pero no menos importantes desde el punto de vista social. Cuántica para todos y para todo es un curso que se viene desarrollando desde hace más de 3 años en un auditorio mediano (con capacidad para 200 asistentes); el entusiasmo de estudiantes de todas las carreras de la Nacho ha permitido mantenerlo; a lo mejor haya que buscar un auditorio mayor próximamente: el cuento cuántico, cada día más seductor por lo inverosímil, es demasiado importante para dejarlo en manos de charlatanes.
La tercera actividad apenas se inicia, con un Nanotaller dirigido a docentes de secundaria en ejercicio. Quien desee puede acceder libremente al material que será suministrado. Pero el mensaje que deseo dejar antes de llevarlo a la práctica lo quiero expresar explícitamente: nanotecnología es el ambiguo o equivocado término mercantilista con que designan en el mundo entero la nueva revolución tecnocientífica, sobre cuyas consecuencias, buenas y malas, debería informarse a todo el mundo. En la convocatoria se expresa:
El mundo nanoescalar actualmente ofrece una oportunidad incomparable para dar una visión unificada de las ciencias, no solamente las naturales, a saber, física, química, biología, ciencias de la tierra, sino también campos interdisciplinarios, entre los cuales destacan las ciencias del medio ambiente. Hoy se habla no solamente de la nanotecnología, para algunos el gran paradigma del momento, sino también de nanoética, nanobioética, amén de nanofísica, nanoquímica, nanobiología, nanoambiente, etc.

El tema da para muchas reflexiones, pero sobre todo, para el diálogo de saberes que se requiere en este nuevo siglo. La nueva alianza de Prigogine y Stenger nace de la preocupación por la aparente contradicción entre las dos culturas. En el siglo XXI, esa nueva alianza nos obliga a hablar un lenguaje que todos entendamos. Pero sobre todo, a un esfuerzo de todas las ciencias por reforzar el diálogo de saberes, hoy limitado al enfoque economicista de mercado. Sea el cincuentenario un punto de reflexión y de partida.

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