viernes, 2 de septiembre de 2016

«¿CÓMO EMPEZÓ LA VAINA?» Si la guerra ha costado, la paz costará muchísimo más.


«¿CÓMO EMPEZÓ LA VAINA?» es un texto que me gustaría escribir algún día, "cuando se acabe la vaina".


El plebiscito parece simple, pero es supremamente complejo. Decir SÍ a la paz es algo a lo que ninguna persona cuerda se debería negar. No obstante, hay otros intereses y variados argumentos, distintos a los de la cordura. Por paradójico que resulte, por ejemplo, es posible que uno de los baluartes del NO sean las Facultades de Ciencias, de todas ellas pero más en las naturales y exactas. Eso no quiere decir que la ciencia sea un  bastión uribista, ni más faltaba. Por el contrario: el Colegio Máximo de las Academias públicamente ha apoyado los acuerdos para la construcción de una paz estable y duradera. Desde la Corporación Buinaima decimos SÍ también a la «terminación del conflicto». (Entiéndase bien: el conflicto no termina, mientras sobrevivan las causas que lo generaron.)
En verdad, la ciencia, o mejor, el desarrollo científico y tecnológico de Colombia no le debe mucho a Santos ni a Uribe, todo lo contrario. Si miran hacia atrás, tampoco le debe a Pastrana o a Samper. Algo se logró con lo de la Misión CED, durante el gobierno de Gaviria, pero no fue suficiente. Y de épocas anteriores, mejor ni hablar. Seguramente los 50 últimos años de guerra en Colombia (antes hubo otros tantos o más) han afectado seriamente el desarrollo científico del país. También el desarrollo humano. Creer que de la noche a la mañana se van a invertir bien los recursos que antes se destinaban a la guerra es ingenuo.
Mas no es ese el tema de esta nota. La pregunta misma del plebiscito, para responder SÍ o NO, es complicada: «Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?» La primera inquietud es: ¿Conocemos el acuerdo final los votantes? Son 297 páginas de asuntos legales en el lenguaje de los abogados que pocos (aun en el medio académico) manejan. Un esfuerzo pedagógico considerable realizaron periodistas para la revista Semana. Es un buen punto de referencia, si se quiere tener una idea de lo que se ha firmado. El texto introductorio se encuentra en este enlace, y puede avanzarse desde allí hacia los 6 puntos centrales del acuerdo.
Nuestro escritor (novelista) y poeta William Ospina ha escrito varios ensayos muy interesantes sobre las causas de la guerra y del atraso del país. No en balde, aunque no se graduó, hizo estudios de Ciencia Política. Para mí tengo que es un excelente analista político. Si algo debe distinguir al analista político es la ecuanimidad. Para el caso, la ecuanimidad significa mirar para abajo, pensar en la equidad. Los economistas suelen mirar hacia arriba, diría que hacia las estrellas, poner la economía al servicio de las luminarias. "Pa´que se acabe la vaina" es en gran medida continuación de "¿Dónde está la franja amarilla?" Yo quisiera recordarle a las nuevas generaciones CÓMO EMPEZÓ LA VAINA. Así se entenderá un término ya en desuso: LA OLIGARQUÍA CRIOLLA, o lo que es lo mismo, LA IMPOTENTE CLASE DIRIGENTE COLOMBIANA, un término más actual, aunque se refiera a una generación BICENTENARIA.
Quienes como yo, o como Ospina, procedemos del campo azotado por la violencia liberal-conservadora (la mayor parte de mis colegas tienen menos de 60, o sea que no les tocó), sabemos que la violencia en Colombia no lleva 52 años. Hace 50 que Camilo murió... por rebelde con causa, aunque sin cauce. Y Pedro Marín, alias Tirofijo, o Manuel Marulanda Vélez, como se llamó inicialmente, era un campesino desarraigado. Véase, por ejemplo, “Trochas y fusiles”, de Alfredo molano. Hoy tenemos, según cifras oficiales, más de 8 millones de víctimas de la violencia... probablemente de la segunda, porque de la primera no se hizo inventario. Por eso puntos centrales de la negociación son los temas de reforma rural integral y de víctimas y justicia.El primero le incumbirá más al Gobierno, en el segundo tendrá mucho que ver la otra parte.
Al Gobierno, seguramente también a las FARC "les sale barata la negociación", como dice un colega físico: la paz tiene un costo mucho mayor si de veras se aspira a consolidarla antes de 50 años. De lo contrario, estaremos en guerra por otros 50 años, o quizá por todo el siglo, hasta donde aguante el medio ambiente, porque el pueblo tiene mucho más aguante. No me sorprende que quienes tienen (tenemos) un doctorado en ciencias, obtenido generalmente en el exterior, veamos las cosas de otra manera. A lo mejor estemos utilizando el lente equivocado. Alemania salió de dos guerras mundiales hace ya más de 70 años y todavía no se recupera del todo, aunque su economía ha sido muy boyante, salvo en la época de las guerras o poco después. La economía en Colombia nunca prosperará, menos en el presente siglo si no se toman las medidas adecuadas, porque ese desarrollo, el económico, pasa por un desarrollo científico y tecnológico, como lo ha tenido siempre Alemania. Lo que pasó en Suráfrica, lo que pasó en Chile, fue diferente a lo que ha pasado en Colombia.
Un punto crucial que no se tocó en la Habana, salvo referencias tangenciales, es el siguiente: QUÉ TANTO PESAN LA EDUCACIÓN Y LA CIENCIA EN LA PAZ Y EL DESARROLLO. A ese tema ha dedicado esfuerzos el FORO DE CIENCIA Y EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO Y LA PAZ, del que forma parte  la Corporación Buinaima, al lado de otras 70 organizaciones, entre ellas el Colegio Máximo de las Academias, la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación y la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Prometo dedicarle la próxima columna a ese asunto. Por hoy termino con esta reflexión: quienes impulsan el NO pueden caer en la trampa en que cayó Inglaterra con el referendo que la sacó de la Comunidad Europea o Brasil con la destitución de su presidenta: ese remedio puede ser mucho peor que la enfermedad.

Coletilla: Me olvidaba, vale la pena recordar que no hay acuerdo perfecto.

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