domingo, 5 de febrero de 2017

ERA TRUMP (de trampa): UNA MIRADA DESDE LA SOCIOFÍSICA… CUÁNTICA

CUANDO UN NARCISO DIRIGE EL DESTINO DEL MUNDO
ese mundo está en peligro de colisión, mucho más si el narcicismo está acompañado de la estupidez.
Es posible, mas poco probable, que en un futuro remoto a la era que vive Estados Unidos hoy y que afecta al mundo entero, ahora mismo a sus vecinos del Sur que otrora fueran dueños de una tercera parte de ese enorme territorio, se le reconozca todavía con ese nombre: Era Trump. Me alegra pensar que en rigor de lo que se trata es DEL DERRUMBE DEL NEOLIBERALISMO Y DEL COLAPSO DE LOS AUTORITARISMOS. O a la inversa: El colapso del neoliberalismo y el derrumbe de una hegemonía. Procediendo por el método de reductio ad absurdum, se encontrará finalmente un nuevo rumbo no solo para esa nación sino también para el sapiens. Esa sería una excelente noticia y habría valido la pena la dolorosa experiencia. A lo mejor en la historia de ese país y de rebote en el resto del globo se mire aquello, con Estupor, como Una terrible pesadilla: la globalización es imparable. Si los pronósticos más pesimistas se cumplen, nos consuela pensar que a ese tipo de debacles mundiales suelen sucederle periodos de avances formidables de la humanidad en las ciencias, en las artes, en las tecnologías, en nuevas formas de ver e interpretar el mundo, en el reconocimiento de valores trascendentales que se incorporan al saber ancestral. Ha habido en las últimas décadas progresos científicos y tecnológicos, también filosóficos y artísticos, que podrían hacer del futuro próximo de la humanidad una era o periodo promisorio. A lo mejor llegue, después de la tormenta, un tiempo más largo en que la especie merezca el calificativo de sapiens sapiens que se anticiparon a darle los paleontólogos del siglo pasado. Hace 20 años Margulis y Sagan propusieron el de insapiens insipiens. El personaje de marras es un buen exponente de esa especie. No creo, pues, en el calificativo empleado por un gran historiador judío que escribió recientemente el texto Homo Deus.
Me prometí no utilizar en este texto ese apellido que al pronunciarlo bien en lengua anglosajona suena como trampa en español; por coincidencia curiosa, en inglés tiene acepciones más negativas que positivas: es modificación o alteración fraudulenta de triumph, triunfo, victoria; originalmente significó una victoria decepcionante; es también el juego de cartas que supera cualquier otra opción; pero es más bien una forma de obtener la victoria sin escrúpulos, ganar con juego sucio, por lo que juzgo adecuado el título dado a esta columna para imaginar lo que viene.
Los protagonistas principales en los autoritarismos de todo tipo han tenido una característica común: el narcicismo. Sus aliados a menudo son narcisos. No sabría qué decir de quienes los siguen. Pero es precisamente ahí donde entra en escena la teoría de juegos… cuántica. El inesperado resultado del plebiscito en Colombia, incidentalmente por la misma época en que se produjo el Brexit en el Reino Unido y, poco después, el resultado electoral (minoritario, valga la aclaración) en Estados Unidos, son ejemplos que ilustran los extraños comportamientos, si bien no cuánticos, dignos de un análisis semejante.
En el diario español EL PAÍS de hace poco más de un mes un columnista hacía una interesante comparación entre el magnate norteamericano y el fundador de Wikileaks. Y es que Assange terció en la campaña en forma tal que el vencedor declaró sin escrúpulos: Amo a Wikileaks. Lo que destaca el columnista es la característica fundamental de los dos: el narcicismo. Hemos conocido alianzas similares en campañas presidenciales recientes en Colombia. Una conclusión salta a la vista: se puede ser a la vez pro y anti, como ocurre con el gato cuántico de Schrödinger, vivo y muerto al mismo tiempo. Es como decir genio imbécil. ¡Vaya contradicción! Idiot savant es un término aceptado en psicología del desarrollo; pero ese es otro asunto.
En una jugada maestra de ajedrez internacional, el presidente ruso estableció un entrelazamiento cuántico perfecto con su homólogo norteamericano. Por eso ahora cada uno sabe lo que le pasa al otro o la ficha que moverá su aliado en respuesta a cualquier jugada, porque están en correlación no local perfecta, en riguroso entrelazamiento cuántico.
No solo desde el Departamento de Defenda, también desde Hollywood, hay severas críticas al nuevo esquema de seguridad de Estados Unidos. La más sonada ha sido la de Angelina Jolie. Más significativo quizá fue el discurso de Meryl Streep con ocasión de la entrega de Globos de Oro 2017, en el que no menciona al protagonista principal  por su nombre. Artistas de verdad (no hago referencia a los que son simples comerciales o comerciantes), creadores que se respeten, investigadores que presuman de objetividad, no se prestarán para hacerle el juego a un imbécil narcisista. Pido disculpas por utilizar un epíteto tan fuerte. Sirva la oportunidad para aclarar que el segundo calificativo está a menudo cargado de genialidad. Por eso resulta todavía más paradójico, otro resultado extraño del juego de probabilidades, que pueda calificarse de idiota a quien ocupa una posición tan importante para el mundo entero. Algunos creen firmemente que ese loco (muy cuerdo a la vez, por un extraño comportamiento cuántico que se explica invocando el principio de superposición) no terminará su periodo.
Si se mira con atención la planilla de asesores y de cargos principales escogidos por el actual presidente norteamericano, se concluiría que han sido puestos allí para causar el mayor daño posible. Ilustrémoslo con dos casos que no han sido suficientemente resaltados por la prensa, particularmente el primero. La encargada de la cartera de educación no cree en la educación pública. El encargado del medio ambiente no cree en el cambio climático. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Varios premios Nobel en las diversas categorías ya se han manifestado públicamente. Les remito a un blog que desde hace unos años sigo con devoción: ciertaciencia.blogspot.com. Sí, la ciencia es política: ese es el título de la entrada. La lluvia de críticas, ante los esfuerzos por volver realidad sus absurdas propuestas de campaña, sigue sin parar en el mundo entero.
¿Y en Colombia qué pasará? Otro juego cuántico digno de la sociofísica y de la econofísica. Por fortuna, aunque no de la mejor manera, los Acuerdos de la Habana han podido seguir avanzando, en medio de las vicisitudes de un país convulsionado por los diarios acontecimientos que atentan contra la convivencia pacífica. Ahora que el fantasma de las FARC no puede invocarse para explicar los descalabros económicos del sistema y se acepta que la corrupción causa más daño que la violencia, aunque son hermanas entrelazadas, resulta imaginable para el futuro de nuestra nación un mundo mejor.  Este es el año del Sesquicentenario de la Universidad Nacional de Colombia. Nuestra Alma Máter tiene mucho que contribuir en el proceso de consolidación de la paz, aunado estrechamente al desarrollo científico y tecnológico, un desarrollo que sea a la vez humano, integral, equitativo y sustentable, DHIES. Los acuerdos de paz deberían servir para que tengamos la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo “la estirpe desgraciada de Aureliano Buendía”. Con motivo de la celebración del segundo centenario de la Universidad de Antioquia, inicialmente “Colegio Nueva Fundación de San Francisco”, el gran maestro y Nobel de literatura Gabriel García Márquez escribió un elocuente texto que sigue sirviendo de aliento en momentos difíciles, como lo es sin duda alguna la época actual. Su discurso, «La Patria amada, aunque distante», se leyó durante la ceremonia inaugural del Simposio Internacional: Hacia un nuevo contrato social en ciencia y tecnología para un desarrollo equitativo. De él destaco:
que el mal que nos agobia ha de durar mucho menos que el bien y que sólo de nuestra creatividad inagotable depende distinguir ahora cuáles de los tantos y turbios caminos son los ciertos para vivirlos en la paz de los vivos y gozarlos con el derecho propio y por siempre jamás.”
Para la generación joven llamada a cambiar el rumbo de nuestra nación, y quienes están inscritos en esta asignatura son dignos representantes de ella, es desconocido que hace ya casi un cuarto de siglo se hizo en Colombia una propuesta que se denominó Colombia al filo de la oportunidad. De ahí surgió, una década después, una organización que represento y que tiene un significativo nombre: Buinaima. Por ese único encargo y tal vez por ser uno de los más viejos profes de la Nacho pertenezco o me muevo también en otros grupos; en particular formamos parte del Foro permanente de ciencia y educación para el desarrollo y la paz. Es una pena que en Colombia la ciencia y la educación sean dirigidas por los políticos de turno. Es una vergüenza que a los cacareados discurso del postconflicto, en un tema tan crucial para la paz como lo es la educación se pretenda utilizar la difusa política del fast track … parece que también en la política científica.
Sea, pues, el momento para comprometerme con ustedes, queridos estudiantes del curso Cuántica para todos y para todo, a invitarlos a que examinen, dentro de la teoría de juegos cuánticos, al menos guiados por tan complejo malabarismo, la situación que se vive en el mundo entero, pero especialmente en lo que nos afecta. Para simplificar, les doy un resultado posible: el colapso del neoliberalismo y  el derrumbe de un imperio. De lograr una explicación a lo que está pasando, estarían ustedes inaugurando el nacimiento de una nueva ciencia: Sociofísica cuántica. Por ahora les hago entrega del primer tomo de una pentalogía que estoy empeñado en escribir: Quantum Sapiens I. (Puedo enviarlo en pdf a quien lo solicite.) Bienvenidos con todas sus críticas y sugerencias a este curso que hoy empieza con un nuevo formato.

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