domingo, 21 de marzo de 2010

Vallejo una vez más

Dolido por los resultados de las elecciones, previsibles por cierto, Alfredo Molano nos habla en su columna dominical, la cual titula Pin-pan-pum, del Nuevo Reino (ya no es de Granada): "Un país llamado desde hace ocho años patria... Sólo en el Catatumbo cobró 9.000 vidas... Fundaron una patria donde sólo valen los negocios. Los buenos para los ricos; los malos para los otros, para nosotros, para los electores." ¿Hemos llegado al fondo del abismo?
La Virgen de los Sicarios, comparado con lo que nos espera, es una obra piadosa. Con El don de la vida el género de Vallejo se ha perfeccionado. En su columna de hoy, William Ospina nos enriquece con una interpretación de la sublime obra de Vallejo. Ciertamente el mexi-colombiano (no puede dejar de ser ni lo uno ni lo otro, por varias razones) está en la cúspide de su carrera. Nos dice Ospina:
Fernando Vallejo ha renovado en nuestra lengua tres géneros literarios: la biografía, el ensayo y la novela.
Le sobran razones al poeta para esta afirmación. Y agrega: "Nacido en un país donde el interés por los demás se agota en la murmuración, el servilismo y la calumnia, dedicó años a la labor casi religiosa de reconstruir la vida de dos poetas." Concluye Ospina:
"Cuando un país para insultar no tiene más que una palabra, más vale que alguien le enseñe a insultar con todo el diccionario. La obra de Vallejo es la más espléndida lección del arte de injuriar que haya conocido este país de reacciones primarias, que por falta de lenguaje tuvo que utilizar siempre el machete. Que para insultar también se necesita inspiración y elocuencia, eso es algo que nadie nos había contado en este país de escandalosa indigencia verbal, donde mucha gente ve el lenguaje exuberante como un pecado contra el estilo, y se resigna siempre, como dijo alguien, a descubrir la misma profesión en las madres de todos."
Véase el artículo completo en:
http://www.elespectador.com/columna194168-el-don-de-vida-de-fernando-vallejo

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